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FELIZ NAVIDAD Y FELIZ 2010

AIKIDO Y ARMAS

“El debate acerca de la inclusión o no del entrenamiento en armas dentro de la práctica de Aikido es bastante largo y con frecuencia hemos ofrecido en Aikido Journal un espacio a quienes apoyan o no su existencia. He observado y también participado de estas discusiones y en este momento deseo proponer algunos puntos de los cuales no recuerdo su mención con anterioridad.

Como primer punto, pienso que un buen comienzo sería revisar lo que Morihei Ueshiba mencionó respecto a las armas. Sin necesidad de caer en una gran argumentación histórica al respecto, voy a resaltar algunos puntos. Como lo hemos documentado de forma exhaustiva en los últimos diez años, la mayor influencia técnica en el Aikido es el Daito-ryu aikijujutsu. El maestro de Ueshiba, Sokaku Takeda, era un gran esgrimista y un experto en el manejo de armas que pasó muchos de sus años de formación estudiando una gran variedad de armas. Takeda tomó al Jujutsu como fundamento esencial en la instrucción de sus técnicas, especialmente en los años en los cuales el portar espadas estaba prohibido por la ley. El bujutsu de Takeda era incluyente por naturaleza y de ninguna manera se puede considerar limitado exclusivamente a técnicas de Jujutsu. Las técnicas del Daito Ruy esta concebida sobre los principios de la espada.

Otro hecho: de 1942 al menos hasta el final de los 60´s, Morihei Ueshiba pasó una gran cantidad de tiempo en su dojo campestre de Iwama experimentando con el Aiki ken y Aikijo. Uno de sus principales estudiantes de ese entonces, Morihiro Saito fue un testigo de primera mano en este proceso y el cuerpo que alberga el conocimiento que surgió del esfuerzo de esa parte de la vida puede ser visto hoy en día en el Aikido de Saito Sensei . Una de las críticas en contra de esta afirmación afirma algo así como “O-Sensei simplemente experimentaba con las armas y en realidad nunca desarrolló este aspecto del entrenamiento como un disciplina completa como su taijitsu o las técnicas sin armas”. El problema de este punto de vista es que el periodo referido es de cerca de 20 años. Esto, sería suficiente para un artista marcial calificado como Ueshiba para integrar este conocimiento en su entrenamiento. Recuerde, también, pie en 1937 el fundador tomó acciones para incursionar en las artes clásicas basadas en armas como el Kashima Shinto-ryu, en su dojo del Kobukan. Incluso, se encuentra su promesa de sangre en los archivos de esta escuela.

Posteriormente, resaltaré que muchos de los términos técnicos del Aikido se derivan del kenjutsu. Palabras como tegatana, shomenuchi, yokomenuchi, y shihonage claramente refleja un conocimiento de la esgrima. Así mismo, una gran cantidad de las técnicas que caracterizan el Aikido, como iriminage, se basan en movimientos de entradas claras con la espada. De hecho, el concepto de irimi o entrar proviene del manejo del sable. Para ser claro, el estudio y práctica de armas fue una pasión de muchos años del fundador. Aquellos que sugieren lo contrario son ignorantes de la historia del Aikido o tienen algún otro interés para sus afirmaciones.

De todas formas, es un hecho histórico que el fundador del Aikido prohibió la práctica del ken y el jo en el Aikikai Hombu Dojo a excepción de las clases de Saito Sensei. Más que un factor revelador, podría preguntarme ¿debería ser sorprendente que el Hombu Dojo de hoy ha afirmado públicamente – me refiero a las afirmaciones publicadas del Dojo-cho Moriteru Ueshiba y el 8º dan Masatake Fujita – en las cuales se dice que el entrenamiento en armas no es parte del aikido?.

La respuesta a la pregunta sobre si el aikido incluye o no el entrenamiento de armas depende de la definición de la autoridad a quien usted consulte. No existe un acuerdo universalmente aceptado sobre lo que el aikido es técnica o filosóficamente. Sin embargo, el practicante promedio mira a su instructor inmediato como la autoridad final con respecto al arte. Incluso, una organización no puede imponer su punto de vista en el contenido y nivel del entrenamiento de un dojo a no ser que se adopte un rígido esquema de regulaciones. Dicha aproximación inhibe de manera seria el crecimiento e influencia del grupo tal como se ha demostrado ya muchas veces.

A manera de ilustración, dentro de la organización del Aikikai Hombu – cuya posición oficial, como lo hemos visto, excluye el entrenamiento de armas – profesores de renombre como Shoji Nishio, Nobuyoshi Tamura, Kazuo Chiba, y Mitsunari Kanai en tre muchos otros, incorporan iaido en su curriculo. Ninguna acción se ha tomado para prevenirles hacer esto. Desde mi posición, el debate se concentra en un elemento semántico. No habrá una respuesta satisfactoria a la pregunta que relaciona aikido y armas que convenza a todo el mundo.

Todas las argumentaciones en el mundo acerca de las virtudes y vicios en este tipo de entrenamiento, no cambiaran este factor. Aquellos en quienes sus profesores promueven el entrenamiento, o quienes de manera independiente llegan a concluir que las armas son un complemento importante al entrenamiento en taijutsu procederán de acuerdo a sus convicciones. Aquellos quienes han sido persuadidos sobre el peligro y lo inadecuado frente al progreso en el taijutsu, rechazaran las armas y heredaran un grupo de prejuicios que les servirán para justificar sus posiciones.

Artículo de Stanley Pranin que como siempre resultará interesante y/o polémico a unos y otros. Lo escribió en 1996 y sigue estando de completa actualidad.

BUDO

Budo

El estudio de todo Budo conlleva momentos de calma y sencillez unidos a otros más complicados y confusos. La desorientación puede aparecer tras numerosos años de práctica. ¿Sigo la disciplina adecuada? ¿El camino correcto?¿ Encuentro realmente algo en él? El practicante no ha llegado aún a grandes conclusiones y las dudas le rodean. En esos periodos difíciles buscamos razones que nos animen a seguir y sobre todo deseamos ver con algo de claridad hacia dónde nos dirigimos. No pudiendo contestar con certeza la eterna pregunta de hacia dónde vamos, quizás nos pueda ayudar el saber de dónde venimos. Un estudio sobre el origen del Budo nos pondrá en situación de imaginar la finalidad que en su día se fijaron sus fundadores. Esto debería darnos ventajas a la hora de tomar decisiones sobre nuestra relación con el arte así como sobre la forma de abordarlo. No podemos seguir confundiendo el Budo, las artes marciales, las disciplinas marciales, los deportes de competición, etc…

Como guerreros que eran, los bushis anteriores a la aparición del Do, anteponían el acto a la palabra dando primordial importancia a ideales como la grandeza conseguida en batallas o combates, el honor o la lealtad sin condiciones. Además del mantenimiento de éstos, los pioneros del Do optaron por una búsqueda mucho más profunda, el practicante perseguía un ideal de comportamiento humano, ideal que a su vez elevaba al individuo y por consiguiente también a la sociedad a la que éste pertenecía.
El objetivo principal de todo Budo consistía y debe consistir en permitir al practicante ser uno mismo, sin ostentaciones ni prejuicios que le impidan un contacto natural y armónico con todo lo que le rodea. Mediante el estudio se busca una visión de la vida en su globalidad, evitando sentirse en el centro del universo.
Claro está que nuestro intelecto no descansa y pretende incesantemente analizar, comprender, descifrar el enorme Koan que todo Budo parece encerrar.

Seguramente nos sea mucho más enriquecedor afrontar estas cuestiones con la misma naturalidad con la que afrontamos cualquier técnica. El primer punto pasa por la aceptación de lo que ante nosotros se presenta, somos libres y como tales nadie nos ha obligado a elegir la vía que seguimos, por lo tanto confiemos en ella ya que si ésta ha resultado eficaz durante generaciones no tendría por qué no resultarlo también con nosotros.
“Toda piedra que cae a un río llegará al estuario redonda y pulida”
( Proverbio Japonés)
Lo único que debemos hacer es seguir dicha vía en su totalidad,de igual manera que lo hicieron los Maestros que nos precedieron los cuales seguramente en lugar de pretender descifrar Koan alguno, practicaron y practican sin especiales miras en fantásticos ideales, haciendo de su práctica diaria más una cuestión de sentimientos que de raciocinio.
Mantengamos el Arte lo más virgen posible, no restemos importancia a la etiqueta, al respeto a los compañeros y al Dojo; disfrutemos diariamente de Shoatto o Atarito, confiemos en los que van por delante, ayudemos a los que vienen por detrás y apoyémonos unos a otros simplemente por el placer de hacerlo. Seguramente así el Koan deje de existir y todo nos parezca mucho más sencillo, agradable y enriquecedor.

La importancia de las buenas relaciones humanas, el valor inherente a la amistad, la oportunidad de hablar de corazón a corazón y lo maravilloso de la ayuda prestada voluntariamente en un momento de necesidad encierran gran parte de la esencia de la práctica. Una práctica sin Do contendrá violencia y toda técnica será inevitablemente mediocre y degenerada; pero, por otro lado tendremos que tener mucho cuidado de no confundirnos. Mantener los pies en el suelo es fundamental ya que muchos practicantes terminan por creerse medio Gurús en posesión de alguna verdad superior. Zanshin (vigilancia), Makoto (sinceridad) y, sobre todo, unos buenos compañeros de viaje conseguirán situarnos en ese punto de equilibrio tan difícil de encontrar y tan duro de mantener. Pensándolo bien, lo tenemos todo a mano. Gámbate!

Las virtudes del aikido

Las virtudes del Aikido

La popularidad del Aikido tanto en Japón como en el exterior es un fenómeno posterior a la Segunda Guerra Mundial. Los primeros estudiantes del Fundador Morihei Ueshiba, tales como Koichi Tohei, Kisshomaru Ueshiba, Gozo Shioda, Kenji Tomiki y otros, seguidos por sus propios estudiantes, fueron principalmente, los responsables del crecimiento de este arte en una escala internacional.

¿Que factores fueron los responsables del gran atractivo del Aikido? Muchas personas observando el arte por primera vez comentaron de la belleza y de la gracia en las técnicas de Aikido. El atacante es arrojado aparentemente sin realizar ninguna aplicación de fuerza y aun así, no evidencia ningún daño por el encuentro. La promesa de un arte de defensa propia que protege al individuo mientras cuida al agresor es un concepto atractivo en términos filosóficos y morales en un mundo donde el espectro de las batallas parece estar constantemente presente. Las bases éticas del Aikido apelan al más profundo instinto de supervivencia del hombre. Al mismo tiempo, este arte provee una alternativa única a las técnicas violentas de otras artes marciales que provocan la repugnancia moral en muchos.

A nivel físico, el Aikido tiene mucho que ofrecer para una conciencia sana. Los beneficios acumulativos de los ejercicios de calentamiento, estiramientos, proyecciones y caídas son considerables. Muchos practicantes han pasado por dramáticas transformaciones físicas a través del entrenamiento del Aikido en el camino de un estilo de vida saludable.

El ambiente social que se desarrolla en los dojos de Aikido es una parte muy importante de la experiencia en el entrenamiento de muchos practicantes. El Aikido tiende a abarcar un amplio rango de edades y los estudiantes continúan por más tiempo que en las artes centradas en la competición, principalmente dominantes del público joven. También, creo que será acertado decir que, en porcentajes, el Aikido tiene el mayor número de practicantes mujeres que cualquier otro arte marcial. Todo esto contribuye a un más fuerte sentido de comunidad. Para muchos estudiantes de Aikido, el dojo es una extensión o hasta inclusive un sustituto de sus familias.

Aikido: el arte no-marcial

Por todos los beneficios positivos del entrenamiento en Aikido, este arte aun no ha sido reconocido por su gran potencial como una fuerza social por promover la armonía entre las personas. Aunque los relacionamientos no parezcan obvios, creo que esto se debe en gran parte, a que este arte se distancio de sus raíces marciales. Es la atmósfera marcial establecida en el dojo la que permite a los estudiantes desarrollar los conocimientos del mundo real y elevar el entrenamiento más allá de tan solo un sistema de salud. La negación del lado marcial del Aikido puede ser explicado en parte, por circunstancias históricas.

La sociedad Japonesa de la postguerra rechazaba la mentalidad militarista que llevo al país a participar de la Segunda Guerra Mundial. Dado este clima de disgusto, donde la práctica de las artes marciales fue prohibida por muchos años, la naturaleza marcial del Aikido fue suprimida. Como consecuencia, lo que permaneció del arte, que fue absorbido por cientos de miles de estudiantes era – con algunas excepciones – algo muy diferente al concepto original del Fundador. Las técnicas del Aikido retuvieron solo la forma externa de un arte marcial, con tendencia a ser practicado con una intensidad de devoción marcial. Consideremos algunos de los factores que causaron la caída rápida del Aikido como arte marcial.

Ataques débiles

La raíz del problema, tal como yo lo veo, reside en la debilidad de los ataques, comunes en los dojos de Aikido de nuestros días. Los estudiantes raramente reciben instrucciones de cómo atacar efectivamente, dar un golpe, agarres, ahorcamientos ocasionales o técnicas de patadas. La situación es más exacerbada debido a la falta de intención o enfoque durante un ataque. La ausencia de un firme intento de parte del atacante afecta el estado mental de la persona ejecutando la técnica. Ambos lados están en conocimiento – aunque sea subconscientemente – del riesgo mínimo de daños de entrenar bajo estas circunstancias. Paralelamente, la forma de enfoque mental necesitada para desarrollar conocimientos reales de autodefensa esta ausente en el entrenamiento.

Descuido del atemi y del kiai

Un estudio del arte del Fundador revelara su énfasis en atemi (golpes preventivos) y los kiai (gritos combativos) como una parte integral de las técnicas. O-Sensei puede ser visto ejecutando atemi y kiai inclusive en películas de sus últimos años, cuando su Aikido se había vuelto mucho menos físico.

Atemi y kiai van de la mano, y son herramientas importantes para parar o redireccionar la mente del atacante y desequilibrarlo satisfactoriamente. Inclusive aun si el golpe físico no es realizado, un estado mental que previene o interrumpe el ataque es un componente vital del estado mental del Aikido. Aun que en muchos dojos hoy en día, el uso de atemi o kiai produciría menosprecio del profesor a cargo, quien los consideraría crudos, con significado violento que no tienen lugar en el arte de la “armonía”. Este malentendido común indica la falta de entendimiento del origen de este arte marcial y de la teoría y practica del Fundador.

Fallas para desequilibrar al atacante

La combinación de ataques débiles, la falta de atemi y kiai en la practica de Aikido llevan inevitablemente a los practicantes a intentar ejecutar las técnicas sin primeramente desequilibrar al atacante. Un atacante desmotivado sabiendo de antemano la técnica a ser aplicada no es fácilmente traído bajo control. Esto introduce un elemento artificial de confabulación en la interacción entre los practicantes, resultando en una atmósfera de entrenamiento que es fundamentalmente diferente de la intensidad de un encuentro real.

Uso de la fuerza y lanzamiento “creíbles”

La consecuencia lógica de los lapsos del entrenamiento mas arriba mencionado es la ejecución de proyecciones y giros desordenados e imprecisos. Debido a que el control total de atacante no es alcanzado, normalmente se vuelve necesaria para la persona que proyectara al atacante, la utilización de la fuerza física de manera a completar la técnica. Esto se encamina al choque y aumenta el riesgo de lesiones.

Otro escenario es que ninguno de los dos practicantes pondrá ningún esfuerzo serio en la técnica y el intercambio de las mismas entre ellos, es tan solo algo más que una coreografía confabulada.

El progreso de los practicantes adiestrados en un entorno en el cual el “filo marcial” este ausente y donde el sonido de los principios de entrenamiento no son observados, necesariamente será retardado. Lo que es peor, algunos que resulten de este tipo de entrenamiento tendrán la ilusión que sus conocimientos serán viables en situaciones reales.

Deterioro físico prematuro de instructores

Sospecho que cierto segmento de la población de Aikido acompañara las observaciones mas arriba mencionadas. En la otra mano, el siguiente tema traerá sin duda controversias en varias esferas.

En mis 40 años envueltos en el Aikido he observado a numerosos profesores pasar de sus picos físicos a un estado de declinación física y, en algunos de estos casos, a una pronta desaparición. Todos también han acelerado frecuentemente el proceso inevitable de envejecimiento a través de optar por una pobre calidad de vida. A la par que sus cuerpos envejecen, los profesores generalmente adaptan sus técnicas para compensar sus dolencias físicas y la disminución de su habilidad de movimiento. Mas aun, ellos ya no encuentran atractivo a la practica de “dar y recibir” donde los papeles de uke(persona que ataca) y nage(persona que aplicara la técnica) son alternativos. Ellos se vuelven “Profesores”, pero dejan de ser “practicantes” de la forma que fueron en los años formativos de entrenamiento.

La deserción de los profesores de las practicas en los entrenamientos en pares, sea resultante o no de una decisión conciente, tiene un efecto de alcance profundo en sus carreras dentro del Aikido. Dejando de hacer los ejercicios de calentamiento y ejecutar caídas, ellos disminuyen el acondicionamiento y la flexibilidad de sus cuerpos. Enfocándose exclusivamente en técnicas de proyección contribuye a un debilitamiento general de la estructura del cuerpo y de la tonificación muscular, invitando a las lesiones.

Como profesores, que raramente practican con sus pares pasando cierto punto de su entrenamiento, una gorra artificial es colocada en su progreso debido a que su ámbito de compañeros de entrenamiento es limitado primariamente a sus propios estudiantes, quienes casi siempre poseen un nivel inferior de conocimientos.

Remedios

Mucho de lo que se necesita hacer para restaurar la naturaleza marcial del Akido de acuerdo a la visión de O-Sensei envuelve el corregir los pobres hábitos de entrenamiento, mencionados mas arriba. He aquí una lista de pasos concretos que pueden ser tomados, que literalmente revolucionaran al Aikido y restauraran su gran potencial como una fuerza para el mejoramiento social.

Enseñando técnicas de ataques

Antes que nada, gran atención debe ser enfocada a enseñar a los estudiantes de Aikido a como atacar efectivamente y con una resolutiva intención. Esto podría requerir que algunos profesores entren en algún tipo de entrenamiento cruzado (cross-training) a manera de adquirir los conocimientos necesarios para ellos mismos.

¿Que tipo de ataques deberían ser introducidos en el dojo de Aikido? Esto tendrá que ser una decisión personal de parte del instructor a cargo. Creo que conocimientos básicos de golpes de puño del karate, boxeo o algún otro sistema sofisticado debería ser considerado.

Los estudiantes también deberían familiarizarse con las patadas, al menos, a un nivel elemental. Aun considerando que no son tan comunes como los golpes de puño, es muy posible que uno sea confrontado con patadas en un encuentro real.

Aprendiendo las defensas contra patadas también ayuda a los estudiantes a sobrepasar el problema común de la “visión de túnel”. Por ejemplo, los principiantes tienden a enfocar su atención al aspecto inicial de un ataque – usualmente un golpe de puño o un agarre – y fracasan en reconocer la posibilidad de un ataque secundario. Cuando los estudiantes relacionan que ellos deben considerar otro ataque, tal como la probabilidad de la llegada de una patada, su estado de alerta mejora.

Aprendiendo a como patear correctamente también incrementara el conocimiento de caídas en los estudiantes de Aikido debido a que las caídas durante las ejecuciones de las patadas son mucho más difíciles y peligrosas. Se debe tomar cuidado y proceder lentamente debido a que el riesgo de lesiones es alto.

Entre los sistemas de Aikido existente, el Yoseikan Aikido desarrollado por Minoru Mochizuki toma una especie de acercamiento ecléctico que incorpora elementos de diferentes artes. A los estudiantes de este sistema se les enseña karate básico, judo y conocimientos de armas, como parte de su entrenamiento.

Aparte de esto, uno podría querer introducir ataques que envuelvan armas – tanto con filos o sin el. El entrenamiento con armas es una herramienta muy útil para enseñar la importancia del maai (distanciamiento) bajo diferentes circunstancias y ofrecer muchos beneficios. El curriculum del Iwama Aikido de Morihiro Saito es un ejemplo de un sistema cercano al entrenamiento con armas.

El resultado final de mejorar la calidad de los ataques tendrá un gran enfoque durante los entrenamientos y en la creación de una atmósfera de seriedad y respeto hacia cada compañero. Los elementos de riesgo siempre presentes en el entrenamiento de artes marciales serán reconocidos y se tomara más cuidado para evitar comportamientos que lleven a lesiones.

Traer de vuelta el atemi y el kiai

El uso del atemi y kiai deberá ser reintroducido y enfatizado en los dojos de Aikido. Atemi y kiai son extremadamente importantes en lo que ellos podrían permitir al practicante a salir airoso de un encuentro real contra una situación de superioridad física y numérica. Son herramientas invaluables en neutralizar ataques y desequilibrar al oponente. Ellos preparan el camino para que las técnicas de Aikido puedan ser aplicadas sin ninguna fuerza y contra muy poca resistencia.

Debería ser posible aplicar atemi o usar el kiai virtualmente en cualquier estado de una técnica de Aikido, no solo al comienzo. Los estudiantes deben ser entrenados en como reconocer la apertura de un oponente en todas las oportunidades. Shoji Nishio ha desarrollado el conocimiento en atemi a un nivel muy alto y su forma marcial del Aikido es una valuable referencia.

A un nivel más alto, el atemi podría inclusive no tener una manifestación física. Un artista marcial avanzado puede alcanzar el efecto de un atemi a través de un sutil lenguaje corporal mientras un estado mental de predicción del ataque este presente. Si te fijas en las películas de O-Sensei detalladamente podrás notar este principio en operación y es un elemento principal llamado proyecciones “sin tocar”.

Mantener al atacante fuera de balance

Un principio fundamental del Aikido, pero aun así, habitualmente descuidado es la importancia de quitar de balance al atacante y mantener el control desde el principio de la técnica hasta el punto decisivo que envuelve una proyección o un giro. He observado en muchas ocasiones técnicas enseñadas a estudiantes donde el balance del atacante es primeramente tomado solo para devolvérselo inmediatamente antes de la proyección!

Uno solo tiene que observar cuidadosamente el centro de gravedad del uke para determinar si su balance ha sido tomado o no. Los estudiantes deberían estar vigilando constantemente el centro de gravedad de su compañero de práctica a manera de determinar si sus técnicas están siendo efectivas.

Antes de dejar este tema, un ejercicio interesante cuando se asiste a una exhibición de Aikido es el de mirar los movimientos del uke antes que los del nage. Si el balance del uke es controlado a través de la técnica, entonces estarás viendo a un verdadero maestro.

Postura y control de la respiración

Otras áreas que son normalmente descuidadas en el entrenamiento del Aikido son la postura correcta y la respiración. El nage debería cultivar la buena postura y mantener su balance a través de la técnica.

La atención a la respiración es raramente tenida en cuenta en el entrenamiento del dojo. Controlando tu respiración, es posible crear y mantener un ritmo corporal interior que reducirá la fatiga y hará más fácil mantener la compostura bajo el estrés de un entrenamiento vigoroso. Aprendiendo a observar la respiración de uno mismo también desarrollara la habilidad de “leer” la respiración de tu oponente. Este es útil para sentir el tiempo y el intento de un ataque a una instancia anterior a su manifestación física.

Los instructores deberían retornar al entrenamiento

Las razones mas comunes dadas por los profesores de Aikido por dejar de participar en los entrenamientos normales del dojo son los limitantes de la edad y la acumulación de lesiones. Por supuesto que es imposible para cualquiera escapar de los efectos del tiempo y del desgaste del cuerpo en el entrenamiento vigoroso del Aikido.

Habiendo dicho esto, no existe nada que impida a los profesores entrenar con sus límites individuales y a su propio paso. Como lo veo, el elemento principal es el de continuar con los estiramientos, calentamientos y realizar caídas en la extensión posible. Tu puedes hacerlo o no!

El Fundador mantuvo su flexibilidad bien hasta entrar en sus 80 y hasta inclusive era capaz de hacer tijeras. También, el puede ser visto realizando caídas para un niño a la edad de 79 años en una de sus películas sobrevivientes.

En muchas escuelas kobujutsu es una costumbre para los profesores y estudiantes superiores asumir el papel de atacantes y realizar las caídas para los estudiantes inferiores donde sea necesario. Podrás ver esto si asistes a una demostración de artes marciales clásicas. Imagina por un momento como cambiarían las cosas si la elite de los instructores de Aikido fueran capaces de realizar caídas para sus estudiantes durante las exhibiciones! Y que mejor camino que este, para que los profesores aceleren la superación de sus estudiantes?

Creo honestamente que esto es posible para agregar unos 10 años mas a la carrera de cada uno en el Aikido, adoptando las sugerencias presentadas aquí. Les dejare saber en alrededor de 20 años como esta teoría ha trabajado en mi caso particular!

Entrenamiento cruzado (Cross-training)

Creo que una de las cosas mas positivas que instructores y alumnos indistintamente deberían de considerar es el entrenamiento cruzado en otras artes. Aquí otra vez podemos mirar el ejemplo de O-Sensei, quien estudio un número de artes marciales durante su vida. El también arreglo el casamiento de su hija con un famoso experto de kendo y permitió a un grupo de kendo formarse y practicar en el viejo Kobukan Dojo. A la edad de 54 años, el Fundador se enrolo formalmente al Kashima Shinto-ryu, una escuela clásica con varias centurias de larga tradición. El absorbió fuertemente el currículum de Kashima Shinto-ryu en el desarrollo de su aiki ken. O-Sensei también invitaba a maestros de otras artes al Aikikai Hombu Dojo para visitarlo y dar demostraciones. El siempre estaba preparado para “robar técnicas” de otros expertos a través de aguda observación.

Uno de los objetivos principales del evento anual del Aiki Expo auspiciado por Aikido Journal es el de promocionar y facilitar el entrenamiento cruzado entre diferentes grupos.

Conclusión

He tratado de explicar como lo aceptado como “aikido moderno” es realmente una permutación de los conceptos originales subscriptos por el Fundador del Aikido. Debido al esparcimiento considerable del arte después de la Guerra en Japón y en el extranjero y el transcurso de más de 5 décadas, estas formas cambiadas del Aikido han llegado a considerarse la norma. La mayor conjetura es que estas nuevas propuestas reflejan la intención del Fundador, donde, en una gran escala, no es el caso. La mayoría de las críticas hacia el Aikido hoy en día surgen debido a que las formas modernas del Aikido se han desviado de los preceptos principales del Fundador. Las sugerencias ofrecidas en este artículo podrían, si fuesen adoptadas, producir un gran cambio en la calidad de este arte y en la forma en que será percibido por los extraños escépticos. Es nuestra intención liderar el camino hacia este deseado fin organizando futuros eventos tales como el Aiki Expo.

Stanley Pranin
Tokyo, Agosto 2002

MAESTRO, ALGO MAS QUE UNA PALABRA
“Aquel que lo sabe todo le queda mucho por aprender”
La palabra “Maestro” encierra en su significado más que instructor, más que profesor, inmensamente más que lo que se pueda leer en un diploma.
El ser Maestro no es solamente lograr el título de Maestro-Entrenador Nacional. Este es más bien un Entrenador deportivo, por lo tanto llamarse Maestro es una prepotencia.
El Maestro no es sólo el que transmite unos conocimientos técnicos, sino el que demuestra ser ejemplar en su manera de ser, estar y comportarse en la vida con una ética profesional y humana.
Cuantos se esconden tras este título, las Artes Marciales, tienen una especial predisposición para ello y es muy frecuente que, tras el alto grado, un traje y un cinturón se pueda falsear si no se demuestra con acciones, pero como dice la frase, se puede engañar a unos pocos por un tiempo pero no a todos todo el tiempo, hasta el mismo alumno se dará cuenta, ellos los que engañan son los primeros en saber su falsedad.
¿Cómo se llega a un grado por recompensa, por dedo directo (es decir, por intereses ocasionales políticos), por examen? ¿Este grado lo concedió una Asociación o una Federación Nacional reconocida por el C.S.D.?
Teniendo las respuestas a estas preguntas podremos explicamos cómo se anuncia tanto Maestro.
Como dice el dicho popular la velocidad se demuestra andando y el Maestro lo debe de demostrar en el Tatami, aunque excepcionalmente esto puede percibirse o transmitirse sin acciones ni palabras.
Sólo algunos escogidos llegan a hacer suyo el sentido de esta palabra.
“El alumno puede perder de vista a su maestro, pero no olvidarlo”
De lo anteriormente expuesto deducimos la importancia del Maestro ante la sociedad y en particular ante el alumno individual.
¡El Maestro no es meramente un instructor físico y técnico que se limita a enseñar una disciplina, es alguien que influye en la actitud ante la vida del alumno. En los tiempos que corren hay muchos instructores y pocos maestros.
El alumno trata de asemejarse al maestro siguiendo sus pasos, debemos cuidar que ellos sean los correctos para que ambos anden en el Do de la superación física y mental, que es en fin, la meta que deseamos todos alcanzar.
Es una tarea de Maestros enseñar a vivir.
“El Maestro coloca al alumno ante el espejo y luego le empuja a través de él”, J.L. Lazarin
Publicado en la revista Cinturón Negro, Marzo 2000

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